La Casa de Israel y la Casa de Judá volverán a ser un solo pueblo


Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó El Señor tu nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y quebraron sus ramas. Porque El Señor de los ejércitos que te plantó ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome a ira con incensar a Baal. Jeremías 11:16-17

Tal como en este pasaje, en el que se nos dice que -por incensar a Baal- el infortunio en forma de rayo cayó sobre el olivo hermoso desmembrando sus ramas con el estallido, la Palabra constantemente nos habla de las tribus de Israel en términos de varas, cayados, palos, etc., porque todos estos -pedazos de madera al fin- se desprenden de un tronco. Tal tronco, que es de olivo, simboliza a nuestros padres Abraham, Isaac y Jacob; en tanto que las ramas son las doce tribus de Israel.


En este mismo orden de figuras, ya hemos hablado en otros artículos sobre los dos cayados (símbolos de la Casa de Judá y la Casa de Israel), instrumento éste -el cayado- que sirve como herramienta al pastor a fin de corregir y apartar del mal camino a las ovejas que se descarrían.


El cayado con el que el Príncipe de los pastores (1 Pedro 5:4 / Ezequiel 34:22-24) aparta a las ovejas de la Casa de Israel del mal camino es la Gracia, u observancia espiritual de la Ley; en tanto que el cayado con el que aparta a las ovejas de la Casa de Judá del mal camino es Ataduras, o la observancia tanto literal como espiritual de dicha Ley (Zacarías 11:7).

Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas. Zacarías 11:7

Como ya dijimos antes, los dos cayados simbolizan los instrumentos -cumplimientos de la Ley- con los que El Eterno traerá a Sí a la Casa de Israel y a la Casa de Judá; y sus nombres «Gracia» y «Ataduras» se refieren tanto al cumplimiento literal como espiritual de la Ley.

Tal instrumento, el cayado, no es otra cosa sino un báculo o vara larga de madera cuyo extremo está curvado a manera de gancho, ya que con éste el pastor ha de jalar a la oveja.

El cayado es un símbolo de autoridad que en la antigüedad los reyes -pastores del rebaño a fin de cuentas- desde Egipto hasta Mesopotamia ostentaron a manera de cetro, tal como lo podemos apreciar en los sarcófagos de las momias reales egipcias, por mencionar tan solo un ejemplo.

Tomé luego mi cayado Gracia, y lo quebré, para romper mi pacto que concerté con todos los pueblos. Zacarías 11:10

Es muy larga y extensa -pero muy provechosa- la comprensión de este pasaje, y si Dios quiere en otra ocasión profundizaremos en ella; tan solo dejaremos anotado que antes del pacto con Israel, Dios mantenía una relación con todos los pueblos que le invocasen, sin importar su linaje (Génesis 4:26 / Números 22:1-12). Pero tales naciones -como la Arqueología lo confirma- comenzaron a incensar (entiéndase obedecer) a otros muchos dioses. Así que Dios decidió romper ese vínculo y escoger para Sí un pueblo -Israel- de la dinastía de Abraham a fin de continuar su relación con el género humano.

Pero como veremos enseguida, también los descendientes de Abraham comenzaron a incensar a Baal y otros dioses (Jeremías 11:16-17 / Amós 5:26 / 1 Reyes 16:33), por lo que asimismo fue roto el báculo -Ataduras- con el que Dios los apacentaba.

Por tanto, el cayado Gracia, al referirse al cumplimiento espiritual de la Ley, concierne a las naciones que existían antes de las tribus de Israel y las tablas de piedra -la Ley- dadas a Moisés. Naciones éstas que invocaron el nombre del Señor (Génesis 4:26), y de entre las cuales fueron apartados Noé y Abraham, y a las cuales fueron devueltas las diez tribus del norte.

Quebré luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel. Zacarías 11:14

También anotaremos muy brevemente que esta profecía habla sobre la ruptura en dos del reino que se había confiado a Salomón, y a su vez sobre la dispersión entre las naciones del reino del norte: la Casa de Israel.

Sin embargo, El Señor en su infinita Misericordia, tomará la mitad de cada uno de los palos o cayados rotos para unirlos (desechando las otras dos mitades), para que se hagan uno en su mano:

...diles: Así ha dicho YHWH el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano. Ezequiel 37:19

La figura del injerto de ramas silvestres en el olivo doméstico 

El apóstol Pablo retoma las figuras con las que los profetas ilustraron la unión futura, gloriosa y milagrosa de las verdaderas tribus de Israel y con ellas hace esta otra:

Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad [Gracia] y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad [Gracia] para contigo, si permaneces en esa bondad [Gracia]; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Romanos 11:17-24

En la antigüedad se insertaban ramas de olivo silvestre en el tronco de olivo doméstico y viceversa. Siempre con el objetivo de obtener un olivo más sano y fructífero.

Pablo se refiere a los gentiles como ramas silvestres, es decir aquellos que no están en la propiedad al cuidado del amo, sino abandonados en la naturaleza. Esa es precisamente la condición en la que Dios nos encontró a quienes formamos parte de las tribus perdidas de Israel, pues si bien somos hijos de la Promesa (Génesis 26:4 / Gálatas 3:7-8), igual que el hijo que dilapidó su herencia (Lucas 15: 11-14) vagamos derrochando nuestra herencia -que es nuestra dinastía- por las naciones paganas, hasta que cobramos conciencia de lo que en verdad somos (Lucas 15:17-20) y emprendemos nuestro camino de retorno al Padre, el cual vuelve a recibirnos gozoso (Lucas 15:20-24).

Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Lucas 15:32

Un solo pueblo en la resurrección y la restauración de las tribus de Israel

Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad. Hechos 1:6-7

Si bien en esta tierra los cumplimientos de la Ley por parte de las dos casas es diferente, tanto la Casa de Israel -los cristianos genuinos (Mateo 7:22-24)- como la Casa de Judá -los judíos genuinos (Apocalipsis 3:9)- serán hechos un solo pueblo en la resurrección.

Por ello es que nuestro Señor Jesucristo, Ungido como Pastor de todo el rebaño nos dice:

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Juan10:16

En la resurrección ya no habrá gentil ni judío, hombre ni mujer, porque seremos como los ángeles: asexuados; y si no habrá ya sexos para distinguir entre hombre y mujer, tampoco habrá circuncisión para distinguir entre judío y gentil.

Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos. Marcos 12:25
Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28
...donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Colosenses 3:11
Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios...Efesios 2:13-15


Así, todas las tribus de Israel esperamos la resurrección, en la que no solo tendremos un cuerpo nuevo y eterno, sino que volveremos a la tierra de nuestros padres, donde no habrá lloro ni lamento y seremos felices para siempre.

Cuando El Señor hiciere volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho El Señor con éstos. Grandes cosas ha hecho El Señor con nosotros; Estaremos alegres. Salmo 126:1-3
Por tanto, di: Así ha dicho YHWH El Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen. Di, por tanto: Así ha dicho YHWH El Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. Ezequiel 11:16-17
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